Hoy os presento un cuento que ilustra una circunstancia en la que a menudo nos vemos inmersos… ahí os lo dejo y espero que sea de utilidad.
El padre, el hijo y el burro
Había una vez un hombre, y su hijo que viajaban en su burro con unas grandes bolsas de tela como carga. El hombre andaba al lado del animal y el hijo estaba sentado encima de éste. Pero al pasar por un pueblo oyeron que la gente comentaba.
-“Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y el pobre padre, llevándolo de las riendas”. – Entonces, el hombre le dijo a su hijo: – “¡Es verdad. No permitiré que la gente hable mal de ti!” – El padre lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: -“Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura tire del burro, mientras él va muy cómodo encima” – Entonces, tomó la decisión de bajar él y caminar junto a su hijo y ambos tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, le llegaron rumores a sus oídos: – “Fíjate que familia más tonta. Tienen un animal de carga y no lo están aprovechando”. –
El hombre por tercera vez volvió a pensar – “Tienen razón. ¡Qué mal lo estoy haciendo”. –
Cuando se acercaba al siguiente pueblo iba sonriendo pensando que había encontrado la solución. Ya que estaban él, su hijo y la carga encima del animal. Pero los comentarios que escuchó no se lo confirmaron.
“Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”
La moraleja de la fábula \»El padre, el hijo y el burro\» es que nunca se puede complacer a todo el mundo. Espero que os haya gustado esta historia y os haya hecho reflexionar un poco.
Hasta la próxima!




