Es lo que pensó cuando se sentó a esperar bajo la lluvia haciendo autostop. Y esperó, incómodo pero tranquilo, durante cinco horas y en un país desconocido. Y pasó un coche y lo recogió, era una mujer con una niña pequeña detrás. Curioso, le preguntó si no le daba miedo subir a un desconocido y ella le respondió que así había conocido a su marido.
He aquí la importancia de las creencias en nuestra forma de sentir y actuar. La idea de que alguien pasaría y lo acercaría a su siguiente destino, le permitió a él esperar sin desesperarse. Y a ella, la idea de que recoger a un autoestopista no tiene porqué ser peligroso, le permitió recoger al chico.
Y hay otro detalle importante en esta historia. El chico es Gerard Descarrega, atleta ciego, en un viaje en solitario por Nueva Zelanda. Le pidió a un amigo que le marcara con un punzón sobre el mapa el contorno del país y la ubicación de las ciudades y allá se fue , con su mochila y su mapa… libre de creencias limitantes, porque nuestras (supuestas) limitaciones, la mayoría de las veces ¡están solo en nuestra cabeza!
Gracias por leerme!




