EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL CONFINAMIENTO POR PANDEMIA COVID-19

Hace unos días un artículo publicado en The Lancet indicaba que la salud mental se resiente a partir de los 10 días de confinamiento y empeora a partir de las dos semanas.

Efectivamente el estado de aislamiento va en contra de la naturaleza social del ser humano, y además, conlleva una alteración del su estado mental.

Estos son los principales efectos a nivel de psicológico del confinamiento:

  • Miedo: es una reacción normal ante una situación desconocida y, más aún en este caso, que puede poner en peligro la vida de nuestros mayores y la propia. El confinamiento, y la sobreexposición a información sobre el virus, pueden convertir este miedo en un temor irracional a infectarse.
  • Estrés: es la manifestación más frecuente y aparece cuando percibimos una amenaza y creemos que no disponemos de recursos materiales y/o personales para afrontarla. Esto conlleva la sensación de falta de bienes básicos, como los alimentos y de falta de tiempo. Además muchas familias pueden tener la sensación de no ser capaces de compaginar el teletrabajo con la atención a los niños.
  • Ansiedad: puede manifestarse a nivel físico (aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca), a nivel mental (pensamientos recurrentes negativos) y a nivel de conducta (comer en exceso, picar entre horas, no poder estar quieto). Estas sensaciones pueden  ser especialmente intensas, llegando a provocar un ataque de pánico o crisis de ansiedad.
  • Depresión: las limitaciones del confinamiento implican la pérdida de actividades gratificantes (de ocio y de contacto social) y, como consecuencia, se experimenta frustración, tristeza e irritabilidad.
  • Insomnio: la ansiedad, la tristeza y la reducción del nivel de actividad que llevamos durante el aislamiento pueden provocar dificultades para conciliar y/o mantener el sueño.
  • Alteración en la percepción del tiempo: en esta situación, todos los días son muy parecidos y es normal que nos desorientemos en el tiempo, y no sepamos en qué día de mes o de la semana estamos. Es habitual también tener sensación de irrealidad, es decir, de que lo que se está viviendo es como un sueño.
  • Pensamiento negativo recurrente: es el fenómeno que mayor impacto puede tener sobre nuestra salud mental. Tener en la cabeza todo el tiempo pensamientos relacionados con el miedo, con los aspectos negativos del confinamiento o con las consecuencias negativas de esta crisis puede mermar de forma considerable nuestro estado de ánimo.
  • Convivencia con la pareja: compartir tiempo y espacio de forma ininterrumpida,  especialmente en parejas con dificultades, puede ser fuente de roces y tensiones que socaven los pilares de la relación.

Conviene hacer una especial mención a las personas que antes del confinamiento, presentaban algún problema de salud mental, de cualquier tipo, son un colectivo especialmente vulnerable, ya que previsiblemente, su sintomatología va a acentuarse.

Por último, recordemos que esto  no son unas vacaciones: así como en unas vac

aciones nos dedicamos a actividades gratificantes y volvemos llenos de energía,  en el confinamiento tenemos que invertir todos nuestros recursos mentales y emocionales para hacer frente a la situación. Cuando finalice, lo normal será encontrarse cansado física, mental y emocionalmente.

Desde Norba Psicólogos nos hacemos cargo de la situación, y ponemos a disposición de quién lo necesite un servicio especial de atención psicológica online, con el objetivo de ayudar a llevar esta situación con el menor coste emocional posible.

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