Hoy hablaremos de la depresión postparto o también llamada maternity blue. Los cambios que suponen la llegada de su bebé a la vida de la mujer y los cambios hormonales que tienen lugar tras el parto, pueden ocasionar con cierta frecuencia que la nueva madre experimente sentimientos de:
- Tristeza
- Fatiga
- Ansiedad
- Llanto
- Preocupación por la propia capacidad para ejercer la maternidad
Estos síntomas suelen durar entre 10 días y un mes y pueden considerarse normales, por lo que sería más acertado hablar de tristeza o disforia postparto, más que una depresión en sí.
Sentir tristeza, fatiga, ansiedad o llanto después del parto no siempre implica una depresión postparto, sino que puede ser tristeza postparto y es un proceso normal que puede ocurrirle a la nueva madre.
La tristeza posparto tiene un origen mixto: hormonal y ambiental. La llegada de bebé supone una alteración de vida de la mujer, en relación a pérdida de libertad, reducción de las horas de sueño, disponer de menos tiempo para sí misma o cambios en las relaciones sociales.
Con un poco de apoyo por parte de la pareja, el entorno familiar y social próximo, ayuda con el cuidado del bebé y la casa, suele remitir. Es importante resaltar que no se trata de una patología en sí, sino de un proceso normal que puede ocurrirle a la nueva madre.
Por su parte, la depresión postparto o también llamada marternity blue, se manifiesta de forma similar a la depresión que puede tener lugar en otro momento de la vida. La persona experimenta sentimientos de culpa, falta de apetito, aislamiento social, irritabilidad, ansiedad, dificultades para el autocuidado o preocupación intensa. En este caso, se trata de un cuadro depresivo como tal, que requeriría intervención terapéutica a nivel psicológico, y, en algunos casos, la dispensación de algún psicofármaco.
La tristeza postparto y la depresión postparto no son lo mismo. La primera es un proceso normal que dura entre 10 días y un mes y la segunda requiere intervención terapéutica a nivel psicológico.
En resumen, la llegada de un bebé a la vida de la mujer, supone una serie de cambios en su vida, a los cuales requiere un proceso de adaptación. “Normalizar” esta situación ayuda a disponer de la tranquilidad necesaria para superarla, sin autoexigencias innecesarias. Es recomendable que la madre se permita sentirse mal, teniendo en cuenta que se trata de un proceso normal, sin mayor trascendencia en la mayor parte de los casos.
Hasta la próxima!




