No me da tiempo a comer

No me da tiempo a comer

¿Cuántos días te olvidas de comer o simplemente no lo haces por no “perder el tiempo”?¿De verdad no me da tiempo a comer? ¿te has propuesto alguna vez cambiar tus hábitos diarios pero lo vas posponiendo día tras día porque priorizas otras actividades? Quizá te encuentres diciéndote cosas como: “la semana que viene empiezo; cuando cambie mi horario de trabajo y tenga más tiempo; en vacaciones será más fácil; se me acumula el trabajo y es más importante; ahora no es el momento, ya lo haré…”

¿Pero, por qué no consigo empezar?

Todo esto ocurre porque nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, a vivir deprisa, a estar constantemente trabajando, es más, cuanto más trabajes mejor, ¿no?

La sociedad del hacer nos lleva a vivir en piloto automático y nos hace olvidar las cosas que de verdad nos importan, a priorizar el producir al vivir. Y todo esto hace que cuidarnos, que algo tan fundamental como el descanso y una buena alimentación dejen de ser prioridades, para convertirse en algo que posponemos porque “no tenemos tiempo”.

El problema es que al dejar de lado nuestro autocuidado es muy probable que, a largo plazo, suframos consecuencias en nuestro bienestar físico y emocional.

¿Qué implica el autocuidado?

Es el conjunto de acciones que llevamos a cabo para cuidarnos y protegernos. Empezando por escuchar a nuestro cuerpo y tratarlo bien proporcionándole descanso, una alimentación saludable, ejercicio físico y abandonando hábitos tóxicos. Cuidarnos también es  prestar atención a lo que nos sucede, a nuestras emociones y pensamientos. Implica cuidar nuestro diálogo interno, es decir, hablarnos con cariño, no juzgarnos y darnos aquello que necesitamos en cada momento. Implica poner límites a aquello que nos daña o tomar decisiones (a veces difíciles) a favor de nuestro bienestar. Autocuidado es cualquier acción que favorezca nuestro bienestar.

¿Cómo puedes empezar?

Te invito a que mañana busques veinte minutos al día para ti y que si es posible los agendes. El agendarlo puede ayudarnos a que ese momento no lo ocupemos con otras actividades que en ese momento vayamos a ver como mas importantes. Y que tomes nota de lo siguiente:

  • Presta atención a tu cuerpo. ¿Como lo notas hoy? ¿Hay alguna tensión? ¿Lo notas mas cansado? ¿Necesitas hacer algún estiramiento? Presta atención también a las señales de hambre. Escucha lo que quiere decirte.
  • Presta ahora atención a tus emociones. ¿Cómo te sientes hoy? ¿Dónde notas la emoción? ¿Puedes ubicarla en alguna parte de tu cuerpo? ¿Qué quiere decirte?
  • Presta atención ahora a tus pensamientos. Puede resultarte más fácil tomar nota de ellos.

Ahora te invito a reflexionar acerca de los factores que han podido influir en como se siente tu cuerpo y tus emociones y que tomes nota de ello:

  • ¿Cómo están siendo mi rutina de descanso? ¿He dormido lo suficiente?
  • ¿Cómo están siendo mis hábitos alimenticios? ¿he comido lo suficiente?
  • ¿Hay algún pensamiento que esté más presente últimamente? ¿Puedo relacionarlo con alguna preocupación concreta?
  • ¿Puedo relacionar mis emociones con algún suceso? ¿Se han sobrepasado mis límites?
  • ¿Estoy teniendo tiempo para mi? ¿he dejado de lado alguna actividad que me hacía feliz?

A continuación, te propongo realizar una lista con cosas que te hacen sentir bien. Quizá algunas ya las hacías antes y ahora las has dejado de hacer por esa falta de tiempo o son cosas que tienes pendientes. Que estas actividades estén más presentes en tu vida aumentará tu bienestar.

Por último, te invito a escribir que sería para ti empezar a cuidarte. Por ejemplo, respetar el horario de trabajo y salir a mi hora, fijarme una hora para comer, recuperar mi tiempo de ocio, etc.

Una vez tengas tu lista, te propongo que la dividas en acciones concretas para ir introduciéndolas poco a poco en tu agenda diaria. Por ejemplo: Salir a las 18h de trabajar, prepararme la comida la noche anterior, leer media hora los martes, salir a dar un paseo el viernes al salir de trabajar, etc.

Un cambio de hábitos empieza siempre por tomar conciencia y por un primer paso. Si se despiertan emociones desagradables como la culpa, aprender a gestionarla puede resultar de ayuda para que esta no impida que lleves una vida saludable y de valor para ti.

Espero que te sirva!

Cris López

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