Si estás leyendo esto, posiblemente hayas pasado por una crisis de ansiedad, o la has vivido de cerca.
Antes de pasar a las pautas para su manejo, tenemos que tener claro que una crisis de ansiedad (o ataque de pánico) no puede provocar la muerte en un organismo sano, entendiendo por sano, exento de enfermedades cardiovasculares. Y, aún teniendo alguna de estas patologías, no es fácil que la muerte se produzca como consecuencia de una crisis de ansiedad.
Te recomendamos que leas nuestro artículo a este respecto, ¿Me puedo morir de una crisis de ansiedad?.
¿Qué hacer ante una crisis de ansiedad? A continuación, te exponemos una serie de estrategias que puedes poner en marcha para ello.
- Las sensaciones que estás sintiendo, no son más que una exageración de las reacciones corporales normales al estrés
- No son, en absoluto perjudiciales ni peligrosas, sólo desagradables. No sucederá nada peor.
- Céntrate en lo le está ocurriendo a tu cuerpo, no en lo que temes que podría pasar.
- No añadas más ansiedad con pensamientos atemorizadores sobre lo que está sucediendo y lo que podría ocurrir.
- Espera y deja tiempo a que pase, no luches en contra, ni trates de huir.
- Siéntate en un lugar tranquilo y cierra los ojos. Cuantos menos estímulos ambientales percibas, posiblemente antes acabará la crisis.
- Procura controlar la respiración todo el rato. Cuando la respiración se hace consciente para nosotros y se acelera, se produce lo que se conoce como “hiperventilación”. Para ello puedes poner en práctica técnicas de respiración como la siguiente: toma aire por la boca mientras cuentas hasta 4 (nota cómo tu pecho y abdomen se llenan) mantenlo un par de segundos y suéltalo lentamente contando de nuevo hasta 4. Repite esto hasta que se reduzca la hiperventilación (fruncir los labios como intentando soplar una vela o respirar dentro de una bolsa de papel puede resultar útil).
- Distrae tu atención hacia algo diferente a lo que te está sucediendo. Por ejemplo, puede resultar útil contar hacia atrás desde 100, de 3 en 3, o concentrarte en algo físico (mira un objeto fijamente o toca algo que te permita relajarte).
- Visualiza un lugar que te haga sentir bien: la playa, el campo o el cielo suelen dar sensación de paz. Usar la imaginación puede resultar positivo. Imagina una situación que hayas vivido en algún momento y en la que te hayas sentido bien (recuerda los sonidos, el olor, lo que sentías…)
- Cuando comiences a sentirte mejor, mira a tu alrededor y piensa en lo siguiente que vas a hacer.
- En el caso de que esto le suceda a otra persona, podemos indicarle o darle pautas de las descritas anteriormente para ayudarle.
Las estrategias de control de la ansiedad necesitan de práctica. No importa, si no te salen del todo bien, tan sólo con ponerlas en práctica, te permitirá afrontar la crisis de ansiedad.
Una última sugerencia: lleva contigo estas pautas en un papel o en una nota en tu móvil, así podrás repasarlas cuando las necesites.
Si las crisis de ansiedad te ocurren con frecuencia y/o no te vez capaz de aplicar estas pautas, contacta con un psicólogo/a, que sabrá cómo ayudarte.
Esperamos que os sea útil! Podéis contactar en el formulario que te dejamos debajo.
Hasta la próxima!




