Criticarse cuando se falla es una costumbre que se transmite en nuestro entorno cultural, y se transmite como algo bueno, y como supuesto preventivo para evitar futuros errores.
Criticarse es una costumbre aceptada y fomentada social y culturalmente
Sin embargo, si tenemos presente que el error forma parte de la condición humana y que es per se inevitable, la autocrítica no sirve para tal fin.
La autocrítica es ineficaz para prevenir el error
Pero sí sirve para:
- Aumentar nuestro temor a cometer errores
- Sentirnos culpables: lo cual incrementa también nuestro temor a errores futuros
- Sentir ansiedad cuando nos equivocamos porque es algo que supuestamente no debía haber ocurrido.
- Minar nuestra autoestima.
- Bloquearme: la autocrítica conduce a la inacción frente a la situaciones.
En mi trabajo, he tratado a personas con un hábito de autocrítica bastante arraigado y de mucha dureza consigo mismo, fruto de una crianza en un contexto familiar exigente o donde, siendo niños, trataban de atraer la atención de los adultos a través de la \»perfección\», que a su vez es reforzada por sus progenitores y, de esa forma, incorporan la autocrítica como algo \»bueno\».
La autocrítica también tiene otro efecto y es del bloqueo: personas que, a causa de su autocrítica, quedan presas en la culpa que ésta les provoca, y la culpa les impide poner en marcha soluciones: o bien hacer algo para cambiar la situación, o bien, tratar de asumirla.
Existe una alternativa más sana a la autocrítica, que implica:
- plantearme: este hábito de autocriticarme … ¿me ayuda? ¿qué consecuencias tiene para mí?
- reconocerme el derecho a no tener que dar siempre lo mejor de mí.
- asumir el error como parte de mi condición humana.
Esperamos que os haya gustado y hasta el próximo post!
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